Pablo trabajó durante 15 años en restaurantes, perdió su empleo durante la pandemia y decidió crear su propia fuente de trabajo. Hoy, desde Hurlingham, elabora alfajores artesanales que combinan técnica, calidad y sabores tan inesperados como roquefort, curry con coco y café con maracuyá.

Una vida entre cocinas
En Argentina, el alfajor es mucho más que un dulce o una golosina. Es un recuerdo de la infancia, una pausa en la rutina, un pequeño gesto de cariño y una tradición que atraviesa generaciones.
Pero también puede ser un territorio para la experimentación y la creatividad. Eso es lo que demuestra Pablo Viudez, un emprendedor de Hurlingham que transformó un momento de incertidumbre en un proyecto propio y original: Técnica Alfajores.
Pablo tiene 40 años y se formó en la Unión Gastronómica Argentina (UGA). A esa formación se suman los 15 años que trabajó en restaurantes como cocinero y pastelero, donde continuó perfeccionando su oficio.
Aunque disfrutaba del mundo gastronómico, Pablo siempre sintió una atracción especial por la pastelería. Ese interés permaneció latente hasta que la pandemia de 2020 lo obligó a replantear su futuro.
“La idea del emprendimiento nació de la necesidad”, cuenta el chef. Lo que comenzó como la elaboración de algunos productos para atravesar la cuarentena fue tomando forma con el correr de los meses, hasta que los alfajores se transformaron en el eje central del proyecto.
A fines de 2020, la idea ya estaba consolidada y en 2021 nació oficialmente Técnica Alfajores.

El momento en que supo que no había vuelta atrás
Con el crecimiento de las ventas y la buena recepción de la gente, Pablo comprendió que ya no quería regresar al trabajo gastronómico tradicional. La respuesta del público confirmaba que había encontrado un camino propio.
“No había miedos ni dudas porque confiaba en mi producto y porque no había otra salida más que seguir hacia adelante”
Durante los primeros meses, se concentró en perfeccionar los sabores tradicionales. Recién cuando sintió que dominaba esa base, comenzó a experimentar con combinaciones poco frecuentes en el mundo de los alfajores.
Así surgieron alfajores de café con maracuyá, lemon pie, chocolate picante, cilantro con mandarina, albahaca con limón, curry con coco y roquefort. Este último fue el primero de los sabores verdaderamente disruptivos y también uno de los más recordados por quienes se animan a probarlo. Pablo admite que lo lanzó con cierta incertidumbre, ya que se trataba de una propuesta extrema, pero la aceptación fue inmediata y lo impulsó a seguir explorando nuevos caminos.
Su experiencia como cocinero fue clave en este proceso. Según explica, los cocineros suelen arriesgar más con las combinaciones de sabores que los pasteleros, y esa mirada le permitió abrir el paladar y animarse a propuestas poco convencionales.

¿Por qué Técnica Alfajores?
El nombre reivindica justamente la técnica con la qué se elabora cada producto. Detrás de cada alfajor hay años de aprendizaje, horas de cocina y una búsqueda constante por ofrecer productos de la más alta calidad. Antes de animarse a combinar roquefort, curry o vino rosé, primero hubo pruebas, errores y una convicción muy clara: para innovar, primero hay que dominar lo esencial.

Pablo destaca la gratitud para quienes eligen sus productos. “Los pasteleros trabajamos con el deseo”, reflexiona. Para él, un alfajor no satisface una necesidad básica, sino que representa un gusto, un mimo o un pequeño placer cotidiano. Saber que alguien lo elige para acompañar ese momento es, según dice, uno de los elogios más lindos que puede recibir.
A quienes están pensando en emprender, les deja un mensaje tan simple como contundente: “Que se animen, que lo intenten con toda su fuerza y energía y que siempre pongan por delante el producto. Es preferible intentar y fallar a quedarse con la duda”.
La historia de Técnica Alfajores demuestra que detrás de cada emprendimiento hay mucho más que un producto. Hay años de aprendizaje, de experimentación, decisiones difíciles, trabajo cotidiano y la voluntad de convertir la incertidumbre en una oportunidad.
➜ Quienes quieran vivir una experiencia diferente con los alfajores pueden encontrarlo en Instagram como @tecnica_alfajores o acercarse a Hurlingham, sobre la calle Julián Aguirre.