El pasado 31 de agosto partió desde Barcelona la Flotilla Global Sumud, la mayor iniciativa internacional hasta la fecha para romper el bloqueo naval que Israel mantiene sobre la Franja de Gaza. Son cerca de 20 embarcaciones, con la expectativa de llegar a 50 al unirse en el Mediterráneo con naves provenientes de Túnez, Sicilia, Génova y Grecia. A bordo viajan más de 500 personas de 44 países: activistas, dirigentes sociales, referentes políticos y voluntarios que decidieron poner el cuerpo para denunciar lo que califican como un “asedio inhumano” sobre el pueblo palestino.

Jorge González, un capitán argentino de 52 años, se convirtió en el único de nuestro país al mando de una de estas embarcaciones. Con más de una década de experiencia en la navegación, Jorge asumió el compromiso de llevar alimentos, medicinas e insumos básicos a Gaza. Pero también, como él mismo explica, de abrir un corredor humanitario que permita que esa ayuda no quede varada en fronteras y que la solidaridad se traduzca en hechos concretos.
Una coalición diversa y no violenta
Quienes integran la flotilla se presentan como una coalición de personas comunes y corrientes: organizadores comunitarios, médicos, artistas, clérigos, abogados, marinos y humanitarios que creen en la dignidad humana y en el poder de la acción no violenta.
En junio lanzaron una movilización coordinada a nivel mundial por tierra, mar y aire, y este verano regresan con una estrategia unificada como nunca antes: un solo objetivo y una coordinación global. Sus esfuerzos se apoyan en décadas de resistencia palestina y de solidaridad internacional.
Aunque pertenecen a distintas naciones, religiones y creencias políticas, los une una convicción: el asedio y el genocidio deben terminar. La Flotilla Global Sumud es independiente, internacional y no está afiliada a ningún gobierno ni partido político. Su lealtad es, como afirman, a la justicia, la libertad y la santidad de la vida humana.
Nuestro compatriota Jorge González reconoce los riesgos de esta travesía. No son nuevas las imágenes de flotas humanitarias interceptadas violentamente por la Marina israelí: hace diez años, un ataque dejó once activistas asesinados. “Todos somos conscientes de eso y es un riesgo asumido”, sostuvo en diálogo con Cadena 3. Y agregó: “La solidaridad a veces es medio peligrosa”.
El convoy deberá recorrer más de 1.600 millas hasta llegar a Gaza, en un viaje de entre 12 y 14 días. En el camino se sumarán barcos en Túnez y Sicilia, lo que ampliará la magnitud de la expedición. Pese a las dificultades meteorológicas que retrasaron la salida, este lunes retomaron la marcha con destino al Mediterráneo oriental.
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Una misión humanitaria y simbólica
La flotilla está cargada de alimentos y medicamentos, pero su objetivo no se limita a llevar esos insumos. González lo sintetiza así: “Hay 600 toneladas de comida y remedios detenidos en la frontera con Egipto que Israel no deja entrar. Esta misión busca abrir un espacio humanitario y también dar un mensaje simbólico: que no podemos naturalizar el genocidio”.
El capitán argentino es claro: lo que ocurre en Gaza no es una guerra. “No hay un ejército palestino. La ONU ya lo dijo: esto es limpieza étnica y desplazamiento forzoso”, afirmó. Y advirtió sobre las confusiones: “No se trata de religión, sino de un gobierno que oprime a un pueblo. El sionismo es un proyecto político que no representa a todos los judíos. Decir que quien critica esto es antisemita es una mentira descarada”.
Un movimiento global
La Flotilla Global Sumud reúne a referentes de todo el mundo. La activista sueca Greta Thunberg apeló a la resistencia ciudadana frente al “genocidio en Gaza”. La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau recordó que la capital catalana fue la primera ciudad europea en cortar relaciones con Israel. También se sumaron figuras internacionales como la actriz Susan Sarandon y el actor irlandés Liam Cunningham, que estuvieron presentes en la despedida desde el Moll de la Fusta.
Argentina también está representada por el fotógrafo Nicolás Marín, el diputado del FIT-U Juan Carlos Giordano y la dirigente Celeste Fierro, quienes remarcaron que la causa palestina “es la causa de la humanidad”.
La partida desde Barcelona estuvo marcada por miles de personas que se acercaron al puerto entre gritos de “Palestina libre”, agitando banderas y mostrando un respaldo que atraviesa fronteras. La comunicación de la flota será posible gracias a la tecnología satelital, pese a los intentos de bloqueo.
En medio de esa marea solidaria, la figura de Jorge González se alza como símbolo del compromiso argentino con una causa que interpela a toda la humanidad. “La humanidad nos necesita. Argentina estará presente”, expresó Marín. Y Jorge, desde su timón, reafirma ese rumbo: navegar hacia Gaza, con el corazón puesto en el pueblo palestino.