Maitena hace historia: gana el Premio Quevedos 2025 y consagra tres décadas de humor que transformaron la cultura iberoamericana

La noticia recorrió el mundo editorial y cultural con la velocidad de un guiño cómplice: Maitena Burundarena fue distinguida con el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos 2025, uno de los reconocimientos más prestigiosos del campo. La decisión, anunciada por la Fundación General de la Universidad de Alcalá, la coloca en una genealogía de gigantes del humor gráfico, junto a nombres como Quino, El Roto y Forges. Pero también marca un punto de inflexión: por primera vez, una voz femenina que redefinió el humor desde una perspectiva feminista y cotidiana recibe este galardón que reconoce innovación, impacto social y proyección internacional.

El jurado destacó su “originalidad en el lenguaje humorístico” y la capacidad de su obra para operar como un espejo cultural. A lo largo de tres décadas, Maitena produjo mucho más que viñetas: construyó una sensibilidad que acompañó a generaciones de mujeres, desarmó mandatos, tensó estereotipos y puso en circulación una narrativa pop feminista cuando todavía no se nombraba como tal. El premio, dotado con 30.000 euros, reconoce esa trayectoria sólida, lúcida y consistente.

De Buenos Aires al mundo: cómo se gestó una voz irreverente

Los primeros trazos de Maitena nacieron en un contexto poco propicio para el humor crítico: la dictadura argentina. Ese clima, marcado por la censura y la vigilancia, moldeó una mirada aguda sobre la libertad, los cuerpos y la vida doméstica. En los años ochenta comenzó a publicar en medios locales y a trabajar en diseño, pero fue a comienzos de los noventa cuando su estilo encontró su terreno definitivo.

En 1993 irrumpió Mujeres Alteradas en el suplemento feminista Las 12 de Página/12. El impacto fue inmediato. Por primera vez, el humor gráfico hablaba a las mujeres desde su voz, no desde la caricatura tradicional que las representaba como madres histéricas o esposas resignadas. La apuesta de Maitena era otra: convertir la vida cotidiana en materia política, exponer la presión estética, la culpa materna, las dietas absurdas, la exigencia laboral y la ansiedad afectiva desde un humor que no suavizaba, sino que revelaba.

Las lectoras se reconocieron al instante. La serie se volvió un fenómeno editorial, se tradujo a más de quince idiomas y fue celebrada en países como Francia, Italia, Alemania y Brasil. En paralelo, se consolidó en la prensa española, especialmente en El País, que la proyectó a un público masivo en Europa.

El humor como archivo generacional

La obra de Maitena acompañó a las mujeres que crecieron con sus personajes. Si Mujeres Alteradas capturaba el torbellino emocional de los años treinta, Superadas amplió el registro a las contradicciones afectivas y laborales de la adultez en movimiento. Más tarde, con Rumble, su mirada incorporó las transformaciones del propio cuerpo, el desgaste de la vida doméstica y la experiencia de la menopausia. Lo que en su juventud era humor sobre el caos cotidiano se transformó, con el tiempo, en una reflexión sobre el paso del tiempo, el deseo, los vínculos y la autonomía.

Ese arco evolutivo explica por qué la obra de Maitena no se limitó a un público específico. Sus libros fueron best sellers en América Latina y Europa, y sus adaptaciones teatrales en Argentina y España agotaron funciones. Su humor, aunque nacido en la intimidad doméstica, rastrea tensiones estructurales de la vida contemporánea. Por eso sigue vigente: las inquietudes cambiaron, pero su modo de retratarlas permanece radicalmente actual.

Un premio con historia y una nueva etapa

Creado en 1998, el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos distingue figuras cuya obra tenga un impacto social y estético de largo alcance. Con el apoyo del Ministerio de Cultura y la AECID, la edición 2025 inaugura una nueva etapa del reconocimiento, más abierta al cruce de lenguajes y a voces que amplían el canon.

La incorporación de Maitena a esa lista no es solo un homenaje individual. Es también una señal de época: una historietista que hizo del humor un gesto emancipador y que situó a las mujeres como protagonistas de su relato recibe, al fin, la consagración institucional que su trayectoria reclama.

Maitena no solo creó personajes; construyó una forma de leer la vida contemporánea. Su humor operó como un archivo emocional del fin de siglo y del inicio del nuevo milenio: la ansiedad laboral, la sobreexigencia materna, los mandatos estéticos, el vértigo afectivo, la amistad como refugio. Lo cotidiano, en sus manos, se volvió político sin perder ligereza.

En un momento global donde el humor gráfico vuelve a posicionarse como espacio de crítica y reflexión, su reconocimiento dialoga con las transformaciones culturales de Iberoamérica. El Premio Quevedos 2025 no sólo celebra una obra. Reconoce un modo de pensar, una forma de narrar lo femenino y un legado que marcó la cultura pop del mundo hispanohablante.

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