La Maga de Concordia, subcampeona del alfajor triple

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Te contamos la historia de Andreína Tommasi, quien en cuarentena comenzó a experimentar hacer alfajores junto a su hija Bella y su hijo Dante, y hace poco tiempo consiguió la medalla plateada en el Mundial del Alfajor en Buenos Aires, donde se desplegaron las recetas de más de 150 marcas de Argentina, Colombia, Brasil, Uruguay y España.

Andreína junto a su hijo Dante y su hija Bella
¿Cómo surgió el emprendimiento?

Todo comenzó en la pandemia, en marzo de 2020. A Andreína, como a la mayoría de las y los argentinos, el encierro y el pasar más tiempo en su casa le afectó su cotidianeidad, y así fue como decidió explorar el mundo gastronómico “Empezó como un juego. No sabíamos qué hacer, entonces aprovechamos que la cocina es muy amplia para hacer alfajores”. 

Una tarde de pandemia jugando con su hija a hacer alfajores, midieron mal (o bien) los ingredientes y salieron muchísimas unidades. A raíz de eso, puso un cartelito en la puerta de su casa y los vecinos rápidamente le compraron todo.
Los alfajores estaban tan ricos, que las y los vecinos los días siguientes fueron por más. De hecho, hasta los kioscos y almacenes del barrio comenzaron a realizarle pedidos, “Así surgió todo, fue muy intenso y todo se dió rápidamente” expresó Andreina muy emocionada.

Podés encontrar los alfajores de La Maga en su Instagram

“Para que tuviera éxito no alcanzaba con ser apasionada, es todo un camino el que hay que recorrer. Hay que saber mucho. Sentía que me faltaba instruirme así que empecé a hacer todos los cursos de chocolatería que encontré y a capacitarme online. Mi casa se transformó en un laboratorio de búsqueda: realicé cientos de alfajores, rellenos, y galletas diferentes”

Había tantos alfajores desparramados por la casa de Andreína que tuvo que sacrificar el asador y el garaje para transformarlos en fábrica, donde actualmente despliega su magia y produce 1.200 alfajores por día, brindando trabajo a más de 6 personas en dos turnos completos.

“Una de las cosas más lindas del mundial fue encontrarme con colegas y personas que ya conocía a través de los grupos de alfajoreros. Todos ellos son gente laburante y todos tienen un empuje impresionante. La buena onda y la vibra que se siente de los colegas es admirable”. «Vivimos cosas hermosas junto a otros emprendedores y pymes», expresó Andreina.

Historias como la de Andreina hay en cada rincón de nuestro país, en cada rincón hay emprendedores y emprendedoras que sueñan y trabajan para hacer realidad sus proyectos.

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